¿Afectan las ondas del móvil o del wifi al embarazo?

En un mundo interconectado, en el que los dispositivos que estamos acostumbradas a emplear se nutren de ondas electromagnéticas, surgen dudas sobre si son perjudiciales para la salud, sobre todo, en las mujeres embarazadas. El móvil, la wifi o las antenas de telefonía son objeto de estudio para comprobar si su funcionamiento afecta o no a la población, principalmente  a la más vulnerable, en la que están incluidas las embarazadas.

Según el “Manual de buenas prácticas de trabajo durante el embarazo y la lactancia” elaborado por el CSIC, una de las medidas a adoptar en la protección del feto es “reducir al mínimo la exposición de radiaciones no ionizantes pues sus potenciales efectos continúan siendo objeto de estudio”. Por ello, se aplicará el “principio de cautela”: la embarazada intentará evitar actividades que entrañen esta exposición.

Raúl de la Rosa, director del área de Contaminación Electromagnética de la Fundación Vivo Sano, explica que trabajos de investigación publicados por la revista “Epidemiology” indican que las mujeres embarazadas que están expuestas a campos electromagnéticos podrían tener un mayor riesgo de abortar. “Los datos fueron obtenidos tras el seguimiento a 1.000 mujeres, desde el principio de sus embarazos, expuestas a campos electromagnéticos habituales en su vida diaria. La probabilidad de abortar se eleva conforme aumente el nivel de exposición”.

Además, el experto afirma que según estos informes, “los riesgos fueron más altos durante las 10 primeras semanas del embarazo, lo que demuestra mayor sensibilidad de los nonatos. Los fetos son hasta 600 veces más sensibles” y aconseja a las embarazadas elegir el lugar donde más tiempo va a pasar, especialmente durante el sueño.

Por su parte, el Instituto de Salud Pública de Noruega, a través de una comisión de expertos, determinó en un informe que no hay pruebas científicas de que la exposición a campos electromagnéticos, como los que generan los móviles o las redes wifi, tengan algún efecto adverso sobre la salud.

Otra investigación similar, la realizada por BJM sobre más de 350.000 personas, deduce que no existe vínculo alguno entre el uso prolongado de los teléfonos móviles y los tumores del cerebro o el sistema nervioso central.



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