Listeriosis

Listeriosis y embarazo

Si estás embarazada o estás buscando embarazo seguramente te has preocupado por los problemas que está dando la Listeria, la bacteria que se ha vuelto tan conocida este verano en España. Cuando surge una alarma y somos parte de la población de riesgo, todos los síntomas nos suenan conocidos, todos los productos nos parecen sospechosos y todas las precauciones son pocas para cuidarnos.

La Listeria Monocytogenes es una bacteria que se encuentra muy a menudo en la naturaleza, principalmente en el suelo, las plantas y el agua. El ganado también puede ser portador. Además, la Listeria es capaz de sobrevivir en condiciones extremas, incluso a muy bajas temperaturas. La principal vía de transmisión a los humanos es a través del consumo de alimentos contaminados, como vegetales crudos, productos cárnicos precocinados, quesos blandos, productos lácteos no pasteurizados, leche cruda, pescado ahumado, mariscos, etc.

En personas sanas la listeriosis puede producir los síntomas típicos de una intoxicación alimentaria, con fiebre y diarrea, o bien un cuadro similar a la gripe con fiebre y malestar que incluso puede pasar desapercibido. Pero, en personas con la inmunidad comprometida, la enfermedad puede ser más grave, incluso mortal.

Si una embarazada, con su sistema inmunitario más susceptible, consume un alimento contaminado con Listeria tiene hasta 10 veces más probabilidades de enfermar, y aunque los síntomas pueden ser leves en ella, el paso de la infección a través de la placenta puede producir importantes repercusiones en el feto o el recién nacido, dependiendo del momento del embarazo en que se produzca la infección. Durante los primeros trimestres del embarazo, el mayor riesgo es el de aborto o la muerte fetal intraútero. Y si se produce en el tercer trimestre, en la mayoría de casos, desencadena infección de la bolsa amniótica y consecuentemente el parto prematuro, con una mortalidad asociada de estos fetos de hasta un 20%.

En el recién nacido, la Listeria suele producir una infección generalizada, una sepsis neonatal, que es la forma más grave de la enfermedad. También puede ocasionar meningitis, infección respiratoria y otras formas de infección localizada. Cuando el recién nacido nace con síntomas que hacen sospechar una sepsis neonatal, siempre se trata con antibióticos que sean efectivos contra todas las bacterias que son capaces de producir infección a esta edad, entre ellas la Listeria.

Tan solo con la sospecha de infección, o simplemente si se ha consumido alimento retirado de un brote conocido como el actual, debe someterse a la embarazada a antibióticos y toma inmediata de muestras de sangre o, incluso, de líquido amniótico mediante amniocentesis, para el aislamiento de la bacteria y por tanto la confirmación definitiva.

Pero, como siempre, lo mejor es prevenir. Para ello, seguir estas recomendaciones de seguridad alimentaria es todavía más importante para la embarazada:

  • Extremar las medidas de higiene al cocinar: lavarse las manos con agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos, lavar cuidadosamente los utensilios y las superficies de trabajo.
  • Extremar la higiene de trapos y bayetas, cambiándolas con frecuencia.
  • Calentar las carnes hasta alcanzar los 71ºC, incluso en el interior (debe cambiar de color en el centro del corte).
  • Evitar los alimentos que se consumen crudos como huevos en salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, carne en carpaccio, pescado en “sushi”, “sashimi”, ceviche, carpaccio, pescado ahumado refrigerado o marinado, ostras, almejas o mejillones crudos.
  • Evitar el consumo de productos cárnicos crudos curados como chorizo, salchichón, salami, jamón o alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado como los sándwiches envasados.
  • Lavar cuidadosamente las verduras y frutas que se van a consumir crudas
  • Los zumos deben consumirse recién exprimidos o elegir zumos envasados pasteurizados
  • Evitar los patés, carnes para untar, embutidos o fiambres que se venden en la sección de refrigerados, salvo que se vayan a consumir cocinados y hayan alcanzado una temperatura segura (más de 71ºC).
  • No consumir lácteos no pasteurizados, incluidos los quesos elaborados con leche cruda. Algunos quesos, como la mozzarella, sí se pueden consumir porque se someten a un proceso térmico durante su fabricación, pero si no lo tienes claro, mejor no consumirlo.


Si a pesar de toda esta información, sigues teniendo dudas, en la Clínica Accuna estamos preparados y dispuestos a ayudarte. Consúltanos.

Dra. Sonia Albero, ginecóloga en Accuna.



Acepto Política de Privacidad