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Raquel Cabalga: "La mayor experta en tu vida eres tú misma"

Cuando llegó Raquel Cabalga a este mundo todavía no se llamaba “blogosfera”. Sobre el año 2000, en su adolescencia, empezó a plasmar su particular visión de la realidad en foros y comunidades online. Sin embargo, no dió el salto a un blog propio hasta el año 2006, momento en el que, además de ofrecer sus experiencias, decidió crear contenido con aquello que iba aprendiendo, en el esfuerzo por forjar su futuro profesional. Ella no sabía lo que hacía pero disfrutaba ofreciendo ese apoyo anónimo e incondicional que muchos buscan en Internet. Ese blog y los dos que vinieron después ya no existen. Tras ellos está todo el aprendizaje que le ha permitido a Raquel vivir de su pasión, adaptándose íntegramente a las necesidades que pueda tener cada día su cuerpo porque, tal y como señala, “es un cóctel molotov de enfermedades raras y crónicas que ha podido reencuadrar gracias a adaptar la totalidad de su trabajo al entorno virtual, sin olvidar lo más importante: el lector, la persona que está al otro lado de la pantalla”.

-A raíz de tu historia de superación, hemos visto que te dedicas ayudar a las personas a mejorar día a día, ¿recibes muchas clientas embarazadas?

 Iba a responder rápidamente con un “sí, tantas que me sorprende” pero acabo de darme cuenta de que no son embarazadas las que me contactan normalmente, sino mujeres que llevan tiempo queriendo quedarse embarazadas y que han llegado a tal nivel de desesperación que buscan a alguien que les apoye de forma integral, mejorando su estado emocional pero también sus hábitos a nivel nutricional. Y como la mayoría logran su objetivo es por eso que luego tengo tantas clientas embarazadas. Me encanta vivir con ellas la búsqueda, el embarazo, el nacimiento, la lactancia y la crianza. Es increíble.

 Y por si alguien se lo pregunta… ¡No, yo no obro el milagro! Lo primero que hago es remitir a esa persona a un especialista para revisión ginecológica e incluso consulta de fertilidad para la pareja y luego la acompaño durante todo el proceso para ofrecer apoyo y una reeducación de hábitos emocionales y nutricionales porque son fundamentales durante “la búsqueda” pero no lo único a tener en cuenta puesto que la infertilidad es un reto multifactorial.

 -¿Qué tipo de consultas te suelen hacer estas mujeres?

 La mujer que quiere concebir pregunta muchísimo por remedios o suplementos naturales, rápidos y efectivos para quedarse embarazada (pero ni existen ni recomiendo ir por esa vía en ningún aspecto relacionado con la salud). A la vez, se preocupa mucho por liberarse del lastre emocional del pasado y el presente porque cree que eso es lo que le impide concebir y lleva su parte de razón. La mujer ya embarazada también se preocupa mucho por cómo su pasado o presente pueden afectar negativamente a su maternidad, a la crianza… Y, sin lugar a dudas, también se interesa mucho por saber si come bien o cómo puede mejorar, si tendrá leche para poder amamantar a su hijo, etc. En resumen, procura hacer mejor las cosas y aprender mucho, tanto para disfrutar cuidándose durante el embarazo como para asegurar que los hábitos familiares serán ejemplares y sus hijos crecerán sanos y con la lección aprendida, jaja.

 Los intereses de ambas son distintos. Una ansía una familia y la otra busca conocmientos para garantizar el bienestar de la misma. Me llama mucho la atención porque la primera se preocupa mucho por estar perfecta para sí misma, para ser “un buen nido” y en cambio la segunda se relega a un segundo plano y eso es lo que me preocupa a mí, que se pierda de vista como mujer, porque lo seguirá siendo además de ser madre. Sentirse bien como mujer no es incompatible con ser una buena madre. ¡Pero bueno, ese es otro tema!

 -¿Cuáles son los mejores hábitos saludables durante el embarazo?

 A día de hoy, lo más importante respecto a los hábitos durante el embarazo es  volver a abrir los ojos, no hacernos las locas y darle una buena patada a los mitos. Ni tenemos que comer por dos ni lo que comamos va a determinar el sexo del bebé. Tampoco debemos ponernos a dieta durante el embarazo o aprovecharlo como excusa para comer de todo a todas horas, “porque se me antoja”. Estoy convencida de que una gran mayoría de mujeres que me lean se encontrarán en una situación favorable que nada tenga que ver con la desnutrición (¡ojalá fuera así en todos los casos!) y por ello recomiendo que coman y beban lo que les pida el cuerpo, dentro de una oferta lo más saludable posible. Nada de alcohol ni tabaco.

¿Lo demás? Pura lógica: fomentar el consumo de vegetales y fruta fresca local y de temporada, optar por cereales integrales (pan, pasta, arroz…), recordar más la proteína vegetal (legumbres, por ejemplo) que la animal, dejar de temerle a las grasas beneficiosas (aceite de oliva virgen extra en crudo, aguacate, frutos secos y semillas sin sal) y reducir tanto como sea posible los platos precocinados, los azúcares refinados y edulcorantes, las bebidas azucaradas y zumos, etc. ¡Nada nuevo! Ah bueno, y tener presentes los suplementos prenatales (normalmente ácido fólico y yodo) desde antes de la concepción y durante todo el embarazo, además de seguir cualquier indicación de control o tratamiento del facultativo que lleve la gestación.

 -En tu blog tratas sobre temas de lactancia, ¿hasta cuándo consideras que es bueno amamantar a un bebé?

Aún no soy madre pero tengo que decir que, aunque sea por formación profesional, me declaro totalmente lactivista de modo que la respuesta no tengo que darla yo, la tiene que dar cada bebé. Estoy completamente convencida de que la lactancia materna debe prolongarse por tanto tiempo como nuestro hijo considere oportuno, para ello existe un proceso natural en el que el bebé (o ya no tan bebé) decide destetarse. Quizás esa no es la mejor forma de expresarlo pero sí, en definitiva creo que siempre que sea posible hay que intentar respetar los tiempos y necesidades de cada bebé pues no sólo hablamos de nutrirle con el mejor alimento, sino de ofrecerle la mayor oportunidad de establecer lazos afectivos, de confianza, de apego con mamá.

Si me pongo un poco más teórica tengo que decir que recomiendo la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida del bebé (al igual que hace años que lo recomiendan la OMS, UNICEF y algunas asociaciones de pediatría), para ir introduciendo luego la alimentación complementaria como precisamente eso, un complemento que va después de la teta y no de postre. A partir del año, el bebé deja de ser oficialmente un lactante y podemos adaptarnos, de forma paulatina, a lo que más demande: pecho o cuchara. Y todo esto sin olvidar que se recomienda mantener la lactancia materna durante los 12-24 primeros meses y hasta que el bebé y la mamá lo deseen.

 -¿Qué ventajas tiene la lactancia materna para los niños? 

Tiene beneficios para los niños y para la madre, porque es lo mejor, lo más barato, lo más ecológico y lo más cómodo y natural para todos. Podríamos hacer un monográfico únicamente con los beneficios de la lactancia materna. Pero si hablamos de las ventajas para los niños, a grandes rasgos, es importante mencionar que es un alimento vivo que se adapta en cada momento a los requerimientos nutricionales e inmunológicos de cada niño, cada día, y no solo según su edad sino también según cuánto mama. Por ejemplo, en el recién nacido el calostro le ayuda a eliminar el meconio y a reproducir los lactobacilos intestinales, los antioxidantes y quinonas le protegen del daño oxidativo y la enfermedad hemorrágica, los factores de crecimiento estimulan la maduración de los sistemas orgánicos…

La lactancia materna está llena de ventajas: proporciona una nutrición óptima. Es adecuada también para las necesidades de los prematuros e indispensable para el desarrollo y mantenimiento del sistema inmunológico. Es de muy fácil digestión porque se aprovechan sus nutrientes al máximo y no produce estreñimiento. Se adapta a las necesidades de cada etapa para asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos, facilita la organización sensorial que empieza a desarrollarse gracias al contacto físico del niño con la madre durante el amamantamiento. Asimismo, disminuye el riesgo de apneas e incluso asfixia o muerte súbita del lactante, equilibra los ritmos basales y el estado de alerta gracias al contacto con el cuerpo de la madre. Desarrolla su inteligencia intelectual y emocional (la lactancia y el apego se relacionan con mayores coeficientes de ambas). Facilita la recuperación posparto y previene el baby blues de la madre, proporcionando equilibrio emocional y reforzando lazos afectivos familiares… ¿Hace falta detallar más ventajas? Porque las hay, jajaja.

 -¿Es necesario que los bebés amamantados tomen vitaminas complementarias?

Este es un tema complejo y controvertido… Las indicaciones pueden variar según el país o el profesional sanitario. Considero que lo más fácil siempre es atender al caso y necesidades, en particular, siguiendo las recomendaciones médicas. Por ejemplo, la AEPED (Asociación Española de Pediatría) dice que los lactantes menores de un año alimentados al pecho de forma exclusiva o parcial deben recibir un suplemento de vitamina D que se mantendrá hasta después del destete. ¿Es porque la lactancia materna no es alimento suficiente? No, la justificación que nos da la AEPED reside precisamente en los cambios que han sufrido nuestros hábitos, la poca actividad al aire libre, el uso de protectores solares y demás que hacen que incluso la madre pueda tener déficit de esta vitamina por falta de exposición. ¡Pero que no cunda el pánico!

La suplementación con vitamina D puede ser tan habitual como innecesaria, pues entre los profesionales de la lactancia se considera “un mito” y no una necesidad. Incluso el Dr. Carlos González, pediatra de prestigio reconocido en nuestro país, afirma que no es necesario suplementar a los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva cuando salen de casa un ratito cada día. También existe mucho miedo respecto a la necesidad de suplementar con hierro al lactante debido a que la leche materna es pobre en este mineral pero hay que mantener la calma pues el poco que contiene se absorbe muy bien. Además, hay que tener en cuenta que los bebés nacen con reservas de hierro y sabemos que estas reservas pueden cubrir perfectamente, por lo general, los seis primeros meses de vida de lactancia exclusiva, momento en el que ya se introduce la alimentación complementaria con alimentos que ya serán más ricos en hierro. ¡Y hay más! Abandonar las prisas en el parto y tardar un poco más en pinzar el cordón umbilical aumenta hasta un 30% el flujo de sangre que recibe el bebé, lo cual aumenta también sus reservas de hierro y reduce la posibilidad de anemia durante la infancia.

La necesidad de suplementar no debe ser un factor que haga que nos replanteemos los beneficios de la lactancia materna; el pediatra se encargará de valorar, pautar o guíar cualquier suplementación que sea necesaria para el bebé durante los controles que le haga. La mamá puede estar tranquila, lo mejor para el bebé es su leche.

 

-¿Qué consejo le darías a una madre primeriza acerca de la crianza de su retoño? 

 Me parece dificilísimo darle recomendaciones de crianza a una mamá primeriza que debe estar desbordada porque todo el mundo le recomienda de todo y además porque, lea lo que lea, cada lectura le dice una cosa distinta. ¿Es o no es? Pero me arriesgaré a compartir algunas directrices o principios que a mí me parecen fundamentales, con el fin de que los papás puedan reflexionar sobre el tema y definir desde ahí su ideología. Considero que debemos tener muy en cuenta que nuestro papel como padres no es el de protagonizar nuestra segunda vida por medio de los pequeños, sino de sostenerles y apoyarles para que ellos mismos crezcan, en base a sus fortalezas, descubriendo que también tienen debilidades y cómo pueden hacerlas menos evidentes o limitantes. El abono o sustento de los padres es fundamental en este desarrollo. Lo es porque una comunicación que les refuerce, el dar ejemplo para que aprendan, según lo que ven, y no en base a exigencias verbales que no se sustentan en actos, la flexibilidad, la aceptación y otros factores permiten que los niños desarrollen su inteligencia e independencia emocionales, algo que asegurará su felicidad y éxito (entendido como lo que sea que ellos quieran conseguir) de por vida.

 Y sí, decirlo es muy fácil pero la práctica es harina de otro costal. Por eso, también es importante que como madre o padre no nos olvidemos de nuestra faceta personal, de darnos tiempo, tanto individual como laboral y de pareja. ¿Si no nos sentimos bien o en desarrollo, qué tanto vamos a poder aportarle a nuestros hijos? Ser claros y coherentes entre lo que queremos y hacemos, practicar la aceptación/comprensión/amor incondicionales y creer o confiar tanto en la capacidad de nuestros hijos como en nuestra propia capacidad como padres nos permitirá respetar los ritmos y deseos de cada cual. No vivas a través de tus hijos ni permitas que ellos lo hagan dependiendo de ti. El ejemplo y la presencia, el estar y valorar… A veces solo con eso ya tenemos el segundo paso fundamental de la crianza. El primero es el respeto.

-Hay muchos bulos que circulan en internet sobre la dieta de fertilidad, como experta en nutrición, ¿qué opinas de esto?

Sin lugar a dudas, lo primero que hay que hacer es ponerse en manos de profesionales sanitarios especializados (revisión ginecológica, consultoría de fertilidad y tratamiento, si es preciso). Después o a la vez, encontrar la ayuda necesaria para mejorar también aquellos factores que nos afectan y, consecuentemente, nos alejan del embarazo: una vida sedentaria, hábitos tóxicos, una alimentación desequilibrada, el estrés, las creencias limitantes, la auto-exigencia…Y al empezar, junto a la consulta médica, nada mejor que plantear para ambos miembros de la pareja esa buena alimentación saludable de la que hablo, empezar a mover más el esqueleto, abandonar hábitos tóxicos y mejorar los factores de riesgo (hipertensión, hipercolesterolemia…), empezar con los suplementos prenatales (ácido fólico + yodo y alguna que otra vez B12 y D pues se relacionan a infertilidad, pérdida fetal, etc) y hacer mucho el amor. ¡Pero cuidado! No hablo sólo de tener sexo, que es evidente que sin tenerlo no habrá concepción algun, hablo de amor, no de impaciencia, exigencias ni planificación. Abrirte a disfrutar de la búsqueda y relajarte facilita las cosas, aunque estés en tratamiento.

-Por último, ¿algo que te gustaría destacar? 

Creo que podría seguir hablando durante horas pero no puedo despedirme sin señalar tres cosas que me parecen muy importantes:

  • No es mejor madre una que da el pecho o una que da el biberón. Todas las madres desean lo mejor para sus bebés y cada una de ellas hace lo que puede o considera mejor en cada momento. Recomendaré siempre dar pecho por tanto tiempo como quieran el bebé y la mamá pero eso no supone estigmatizar a la madre que no puede dar el pecho, que decide no darlo o que desteta pronto. Cada uno en su casa, con su bebé, y Dios en la de todos.
  • Recuerda siempre que no eres menos mujer por ser madre, por estar embarazada o por no haber conseguido quedarte todavía. ¿Y sabes qué? Tampoco eres menos valiente por pedir ayuda, al contrario. Confía en un buen equipo de fertilidad para lograr tu embarazo y no dudes en encontrar otro tipo de apoyo profesional para asegurar que tus hábitos son los correctos o para sentirte mejor contigo misma, respecto a la lactancia o con lo que sea que necesites. El entorno siempre querrá opinar y recomendar pero lo que verdaderamente necesitas es opinión y consejería profesional y tu propio instinto (la mayor experta en tu vida eres tú misma).
  • Relájate, todo va mejor cuando permitimos que las cosas fluyan. Libérate de tensión, de exigencias, de cargas o de lo que sea que tanto te pesa porque ese pequeño pero gran gesto equilibrará tu sistema emocional y la química de tu cuerpo (hay emociones que segregan ciertas sustancias que no favorecen, por ejemplo, un ciclo regular o la ovulación, buenos hábitos alimenticios, un buen trabajo de parto o una lactancia satisfactoria). Disfruta de cada camino, desde la búsqueda hasta la crianza son todos muy distintos pero cada uno esconde mucho aprendizaje y, por qué no, mucho gozo. Puede que el camino sea más o menos agradable y de ti depende elegir desde qué perspectiva verlo. Elijas lo que elijas, deseo que seas muy feliz en cada momento.


  • Lucía

    Gran entrevista. Me ha resuelto muchas dudas que tenía sobre la lactancia materna y lo beneficiosa que es para el bebé. Sin duda invita a reflexionar sobre la forma en la que queremos criar a nuestro hijos en esta primera etapa tan importante de su vida. ¡Al menos yo tengo ahora las cosas más claras!

    1. accuna

      Nos alegramos mucho de que te haya sido de gran utilidad la entrevista, Lucía.
      Cualquier duda que tengas, no dudes en formulárnosla y trataremos de resolverla lo antes posible.
      Un abrazo 🙂

  • Mariona

    Gracias por el articulo!
    Muy interesante y claro.
    Creo que puede ayudar muchisimo a las mujeres.
    Seguro que se han quedado muchas cosas en el tintero por lo que seria muy interesante otros articulos en esta línea quizas mas monograficos que permitan ampliar.
    Felicidades por el articulo!

    1. accuna

      Muchas gracias por tu valoración, Mariona. Lo tendremos en cuenta y elaboraremos más artículos en esta línea 🙂
      Un abrazo.

  • Noemí

    No tengo idea de quedarme, de momento, embarazada, pero ahora mismo en el club nutrición para la vida sé que estoy en buenas manos, y en esta entrevista no tenía ninguna duda, de que ese sentimiento iba a reforzarse. Gran profesional, gran amiga, gran persona y gran, gran ser humano. Nunca pensé que hubiese gente como Raquel, ella dice que no es una super mujer, pero yo os digo que es una super heroína. En esta ocasión, leyendo estas líneas, me dan ganas de quedarme embarazada, jejeje, lo digo enserio, sé, que me pase lo que me pase, me ayudará y me guiará para que esa cuesta arriba llamada maternidad, me haga un campo liso dónde pasear. BRAVO!!

    1. accuna

      Después de conversar con ella durante la entrevista coincidimos en la percepción que tienes de Raquel. ¡Es una super mujer y es un lujo poder escucharla! 🙂 Muchas gracias por tu valoración, Noemí. Un abrazo.

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