Consejos para reforzar la relación materno-filial

Durante la infancia, los niños entablan sus primeras relaciones sociales con sus padres y hermanos. El principal vínculo y el más persistente de todos es habitualmente el que se establece entre la madre y el niño. Esta experiencia comienza desde el primer momento, cuando el bebé está en el vientre. La mamá comienza a relacionarse con él, siente sus movimientos, sus pataditas, le habla y comienza a pensar y a crearse imágenes de su vida acompañada del pequeño. Cuando el bebé nace, la madre tendrá la necesidad de tenerlo en sus brazos, de contemplarlo, acariciarlo y protegerlo.

Cada abrazo, achuchón, cada sonrisa y cada mimo irá contrayendo esta relación tan preciosa. Así, todas las expresiones de afecto entre ambos son las que reforzarán el vínculo madre-hijo. Este vínculo será vital para que el niño posea una autoestima elevada durante su crecimiento y, posteriormente, en su madurez.

Cada mamá tiene su propio álbum de experiencias, y este determinará nuestra relación con nuestro pequeño: el hecho de ser las únicas en captar sus malos momentos, en adivinar aquellas situaciones en las que necesitan un abrazo y en sentir más orgullo que nadie cuando van superando sus pequeños y grandes retos.

Para reforzar esta relación, podemos llevar a cabo actividades que podrán realizar desde etapas tempranas y son tan sencillas como divertidas:

  • Cocinar en familia. Esta actividad ayudará a los más pequeños de la casa a mejorar los niveles de atención e incrementar su capacidad de alcanzar metas. Además, los niños deberán seguir instrucciones lo cual les preparara para acciones futuras como la llegada a la guardería o el comienzo de la primaria.
  • ¡A hacer deporte! El deporte es imprescindible en todas las etapas de la vida, sobre todo en los primeros años donde ayuda a los niños a integrarse socialmente y a adquirir valores fundamentales. Por otro lado, la actividad física ayudará al correcto desarrollo de sus huesos y músculos.
  • Leer. Según diversos estudios, el compartir tu momento de lectura con tu bebé –aunque este todavía no hable- y recitarle las historias contribuye al desarrollo emocional del niño y pone las bases de su capacidad de comunicarse.
  • Refuerza su creatividad. No solo será una manera divertida y original de dejar expandir la imaginación del peque, sino que además supondrá un medio a partir del cual podrá demostrar su cariño hacia sus seres queridos. En la correcta gestión de las emociones, una autoestima elevada también será imprescindible por lo que cualquier actividad con la que puedas hablar con el sobre este aspecto y demostrarle que sus emociones son importantes.


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