Maternidad en solitario

La sociedad actual está cambiando, y con ello el papel de la mujer frente a la maternidad. El modelo de familia tradicional está siendo sustituido por otras nuevas estructuras familiares.

La incorporación y los cambios en el mundo laboral, las dificultades que conlleva la adopción o la ausencia de una pareja que proporcione la seguridad y confianza de compartir el deseo de ser padres, lleva a qué en muchos casos, cada vez más habituales, las mujeres decidan emprender el camino de ser madres en solitario.

Actualmente, gracias a los avances en medicina reproductiva, existen distintas técnicas para llevarlo a cabo:

Después de un riguroso proceso de selección del donante acorde a la mujer, se realiza una ligera estimulación de los ovarios para conseguir el crecimiento de como máximo tres folículos. Después de unos diez días de estimulación, se realiza la inseminación para facilitar la fecundación del óvulo y lograr el embarazo.

En el FIV también se realiza una estimulación ovárica, aunque esta vez lo que se busca es conseguir que se desarrollen el mayor número de folículos. Mediante una punción ovárica realizada con una suave sedación, se obtienen los ovocitos de la mujer, los cuales se fecundarán en el laboratorio con el semen del donante elegido. Unos días después de la fecundación, se transfieren uno o dos embriones al útero de la mujer.

Esta técnica es la más cómoda y económica para la mujer. La elección del embrión transferido se lleva a cabo buscando la compatibilidad sanguínea con la madre y con sus características físicas. La preparación endometrial suele tener una duración de doce días aproximadamente, después de los cuales, de realiza la transferencia del embrión.

La elección de una técnica u otra, dependerá en gran medida de la edad materna, la reserva ovárica y también de su estado físico.



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