Empieza a pedir antojos

Piensa en positivo la mayor parte del tiempo y te sorprenderás. Empieza a creer que sí es posible. Empieza a sentir que algo mágico puede crecer dentro de ti. Empieza a creer que puedes albergar vida en tu vientre. Empieza a buscar nombre para tu bebé. Empieza a tomar decisiones que formarán parte de tu nueva etapa vital. Empieza a sentirte mamá.

Y cuando lo hagas sentirás la imperiosa necesidad de pedir antojos absurdos,  como ocurre la mayoría de veces. Los más comunes son el dulce, el chocolate, los zumos de frutas, los helados, las galletas saladas, las patatas fritas o los pepinillos, entre otros. Porque cerca del 80% de las mujeres los presentan, al igual que María, Laura y Valentina, tres mamás con las que hemos hablado para que nos cuenten cuáles fueron sus antojos más curiosos durante el periodo gestacional.

Laura, de 33 años, tardó dos años en quedarse embarazada y cuando al fin lo consiguió confiesa que los primeros meses quería comer helado de chocolate a todas horas. “Le decía a mi marido que me comprara magnum a diario”, cuenta con una sonrisa.

A Valentina, de 28 años, que se sometió a una transferencia embrionaria le dio por comer pepinillos y eso que nunca le habían gustado, nos relata. “Cuando me quedé embarazada sólo me apetecía comer pepinillos, guindillas, aceitunas y qué ricos estaban los encurtidos. Lo cierto es que me decantaba más por el sabor salado, al contrario de lo que creía que me pasaría“, señala.

Por su parte, a María se le incrementaron las ganas de comer dulce, pero confiesa que ella siempre come algo de azúcar porque le encanta. “Sin embargo cuando me quedé embarazada sentía la necesidad de comer más, si cabe, y no me saciaba”. 

Esta situación se puede dar porque en ocasiones”los antojos pueden presentarse como indicador de lo que necesita la mujer en ese momento: proteínas, dulce, vitaminas, etc“, explica la doctora Baviera, directora médica de Accuna.

Asimismo, destaca la importancia de satisfacer los antojos con cabeza, porque  existen determinados casos en los que el azúcar y el dulce no es aconsejable para las mujeres embarazadas. “Se recomienda a las embarazadas que cumplan sus caprichos alimentarios, pero siempre atendiendo a las indicaciones médicas postuladas por un especialista en función de su caso particular“, añade.

Y, añade, “en cualquier caso si no se satisfacen todos los antojos de la madre, igualmente al bebé no le pasará nada. De hecho, estos pequeños caprichos son más gratificantes para la mamá que para el pequeño que viene en camino“, concluye.



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