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3 problemas que no deben asustarte durante la gestación

Justo en el momento que te dan la feliz noticia de que estás esperando un bebé comienzan a rondarte la cabeza los manidos temores del embarazo, el miedo a engordar, a tener un aborto repentino o a que, simplemente, algo salga mal. En muchas ocasiones, estos pensamientos son fruto del desconocimiento. Por eso, desde Accuna, queremos tranquilizarte, ofreciéndote toda la información necesaria para que conozcas los problemas normales que puedes padecer durante los nueve meses de gestación.

Lo primero que queremos trasladarte es que el embarazo es una etapa natural de la vida, que pasa por diferentes ciclos, pero lo más importante es que el bebé llegue a buen fin y nazca sano. Por eso, no te tiene que preocupar engordar ya que durante este periodo es fácil que cojas algunos kilos de más. Pero, tranquila, la mayoría de volumen se debe a la retención de líquidos y al espacio que ocupa la placenta en la barriga, por lo que una vez des a luz podrás recuperar la figura. Probablemente, ese peso de más te provocará dolores musculares, de espalda, de lumbares, de costado o, incluso, de barriga. Unas dolencias completamente normales que no deben preocuparte pero si debes tener en cuenta a la hora de descansar, ya que cuando estás embarazada el cuerpo necesita un mayor descanso que si no lo estás porque sufre un mayor desgaste de energía.

Otro motivo, por el que muchas pacientes acuden a la clínica en busca de solución, es que padecen un problema muy común en el embarazo, que se suele dar en mayor o menor grado, dependiendo de la mujer. Se trata de las náuseas y los vómitos que aparecen en la primera etapa de la gestación. Normalmente, no prevalecen en todo el proceso y suelen desaparecer a los tres meses, pero hay embarazos en los que a veces sí se pueden prolongar durante los nueve meses. Por eso, si es tu caso, no debes preocuparte. Porque para remediarlo existen algunas medicinas aptas para embarazadas, que te puede recomendar tu ginecólogo y que hacen que disminuyan, tanto las náuseas como la acidez, hasta el punto de casi eliminarlas.

Por otra parte, el miedo a tener un parto prematuro es muy usual, sobre todo en el tercer trimestre, cuando se acerca el momento del alumbramiento pero el feto todavía no está preparado para nacer. Muchas mujeres temen que el bebé nazca antes de lo previsto, porque puede tener secuelas y ser pejudicial para la salud del recién nacido. Se da un parto de este tipo cuando experimentas contracciones periódicas que hacen que el cuello uterino se dilate antes de la semana 37 de embarazo.

Para evitar este problema, hay que tener en cuenta los factores de riesgo que existen para trabajar en disminuir las posibilidades de que el bebé pueda nacer antes de tiempo. El mejor método para controlar estos parámetros es monitorizar todo el proceso del embarazo para ver en qué situación se encuentran la madre y el recién nacido en todo momento. De ese modo, desde la clínica, garantizamos el bienestar de ambos.



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