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Embriones en fresco o congelados, ¿cuáles son mejores?

La vitrificación embrionaria es una técnica de congelación ultrarrápida que se basa en el uso de  concentraciones muy altas de crioprotector y utiliza velocidades de enfriamiento muy elevadas, evitando así que se formen cristales de hielo que producirían daños importantes en el embrión.

Actualmente esta técnica se utiliza de rutina en los laboratorios de FIV y ha contribuido a mejorar los resultados. Lo más destacable de esta mejora aportada por la técnica de vitrificación es que permite alcanzar tasas de supervivencia del 90%, lo que brinda una oportunidad de realizar transferencias posteriores a la realización del ciclo, si éste no se resuelve con una prueba de embarazo positiva. O si debido a otras circunstancias se decide que la mejor opción para obtener la mayor probabilidad de éxito es la vitrificación de los embriones; así como, el deseo de ampliar la familia tras un tratamiento anterior exitoso que se resolvió con niño sano en casa.

También cabría tener en cuenta que, debido a distintas circunstancias que se pueden desarrollar durante el tratamiento, podrían presentarse situaciones en las que sería necesario vitrificar los embriones de buena calidad (por ejemplo en casos de sospecha de riesgo de hiperestimulación).

La vitrificación embrionaria ofrece ventajas importantes a la hora de planificar el tratamiento y sobre todo teniendo en cuenta la calidad endometrial, comparando la transferencia en fresco con la de embriones vitrificados. Aunque los resultados obtenidos cuando se  transfieren embriones congelados son ligeramente inferiores a los obtenidos con embriones en fresco, lo cierto es, que estas diferencias son cada vez menores debido a los avances en las técnicas de vitrificación y presentan posibilidades muy similares de embarazo.

Hay que tener en cuenta que las posibilidades de conseguir el embarazo en fertilización in Vitro varían considerablemente en función del tipo de tratamiento y de las características de la pareja (edad, causa de esterilidad, etc.) por lo que las tasas de éxito tienen que ser individualizadas para cada caso.

Es importante tener en cuenta que, en los casos en los que la cohorte de embriones presenta un desarrollo más lento de lo adecuado, pero los embriones presentan buena calidad, existe la posibilidad de vitrificar, sin realizar transferencia en fresco, y en una posterior transferencia de embriones desvitrificados. En estos casos, se sincronizaría la preparación endometrial con el embrión o embriones a transferir; de tal forma que aumentamos las posibilidades de implantación y, por tanto, de éxito del tratamiento.

Otra de las ventajas que ofrece la transferencia de embriones vitrificados es que el tratamiento se centra en la preparación del endometrio y esto aumenta las posibilidades de implantación.Por último comentar, que la congelación de embriones, no está asociada con un mayor riesgo de malformaciones o complicaciones en el embarazo, comparado con la población general.



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