consejos psicológicos para afrontar una FIV con resultado negativo. Accuna

10 consejos psicológicos para afrontar una FIV con resultado negativo

Cumplir el sueño de formar una familia puede convertirse en una carrera de larga distancia en la que, si llevamos mucho desgaste psicológico, es recomendable hacer un descanso y pedir ayuda para reponer fuerzas y continuar.

Respuesta emocional asociada a una beta negativa

Es habitual encontrar casos de personas con sintomatología de depresión y de ansiedad durante este proceso. La ansiedad surge por la etiqueta de peligro que asignamos a cada una de las citas médicas relacionadas con un tema tan íntimo como es nuestra capacidad reproductiva. Algunas personas merman su autoestima al simplificar, erróneamente, la virilidad o feminidad con la dificultad de concebir. Todo el tratamiento de fertilidad está envuelto con un secretismo que puede llegar a afectar a la relación de pareja.

Sintomatología asociada a la depresión aparece tras no cumplir nuestro objetivo de ser padres. Y emociones como la tristeza, la rabia, la desesperanza y la culpabilidad irrumpen durante el proceso. A consecuencia de ello, se produce un mayor aislamiento social debido al esfuerzo extra que nos supone hacer actividades con personas no conocedoras de nuestro problema.

Consejos emocionales para abordar el fracaso del tratamiento de fecundación in vitro (FIV)

Podemos afrontar esta problemática desde dos perspectivas: centrándonos en el problema o en las emociones.

Aquí os damos unos consejos emocionales imprescindibles que os harán sentir mejor:

  1. Trazar un plan de acción teniendo en cuenta nuestro estado emocional. Esto nos dará mayor sensación de control. ¿Cuántos intentos vamos a hacer? ¿Cuánto dinero vamos a invertir? ¿En qué fechas queremos hacer el tratamiento? ¿Qué hacer durante el tratamiento para subir nuestro estado anímico? ¿Debemos solicitar apoyo psicológico durante el proceso? ¿Queremos hacer un descanso tras cada intento? ¿Qué vamos a hacer en esos descansos? ¿Qué otras opciones tenemos y cuando optar por ellas?…
  2. Tu pareja, si la tienes, o tu entorno son tus aliados. Está pasando por lo mismo que tú, pero su manera de enfrentarse a ello puede ser diferente. Tu conducta es el estímulo de tu pareja y tú condicionarás su respuesta. Si estás destrozada, probablemente tu pareja intente quitarle importancia a la situación, no hablar del tema y hacer como si no le afectara para no causarte más dolor. Lo que a ti te puede provocar resentimiento, ira y tristeza. No compartir nuestros sentimientos puede crear mayor angustia, soledad y aislamiento. Solución: hablar, trabajar en equipo y cuidaros el uno al otro. Refuérzale cada atención, caricia, piropo o sonrisa que te brinde. No descuides nunca a la pareja.
  3. Buscar apoyo fuera de la pareja: miembros de la familia o amistades. Escoge a algunas personas de tu círculo más íntimo para poder desahogarte. Elegid a personas que puedan comprender y apoyar de manera adecuada el proceso por el que estáis atravesando. Advertir que no queréis preguntas relacionadas con el tratamiento. Cuando estéis preparados revelaréis en qué situación estáis y cómo os sentís.
  4. Hacer planes con la familia, amigos y pareja. Haced una tabla de actividades y cumplirla. Es hora de meter algo más positivo en vuestra vida que contrarreste a lo negativo acontecido. 
  5. No centralicéis vuestra vida en un solo y único objetivo. Seguro que tenéis más proyectos que el de aumentar la familia: objetivos profesionales, retos deportivos, vida saludable, viajes, aficiones, …
  6. No os culpabilicéis. No sois responsables del fracaso del tratamiento. Hay variables biológicas que no podéis controlar y vuestra conducta o estado anímico no es la responsable de este desenlace negativo.
  7. Autoestima. Quiérete más. ¿Has sido consciente de cómo te hablas? ¿Le hablarías así a tu mejor amiga? Seguro que tienes muchísimas cualidades positivas que están pasando desapercibidas. Haz un listado diario de tus cualidades abarcando todos los roles que ejerces y poniendo ejemplos de conductas que lo corroboren.
  8. Relajación muscular profunda, yoga, pilates, respiración diafragmática… Debemos bajar ese estrés acumulado y esta práctica nos puede beneficiar enormemente.
  9. Agradecimiento diario. Reflexiona sobre aquellas pequeñas cosas que suceden en tu vida por lo que estas agradecida (ejemplo: el calor del sol, los colores del mar, la risa de tus padres, el abrazo de tu pareja, el olor de las flores, …). Idea: haz una foto diaria sobre estas apreciaciones, es más importante de lo que crees.
  10. Obstáculos como aprendizajes. Somos conscientes de todo lo que puede suponer un tratamiento así, pero recuerda que con cada fracaso se aprende algo, tanto vosotros como nuestro equipo médico, lo que ayuda a esclarecer aún más el camino que debemos seguir. Esta experiencia te prepara para la ardua tarea de ser padre, así que ánimo en perseguir tu sueño.


Ana Paula Cerdán, psicóloga de Accuna.



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