Embarazo a los 40/ Ser madre después de los 40

Embarazo a los 40/ Ser madre después de los 40

El Instituto Nacional de Estadística sostiene que en 2020 se produjeron más nacimientos de mujeres que tenían 40 años que de 25. Algo habitual que no nos sorprende debido al, cada vez más frecuente, ‘’deseo’’ de la mujer por consolidar su carrera profesional y tener una estabilidad económica antes de embarcarse en el gran proyecto de ser madre.


En muchos casos, retrasar la maternidad no es algo que se planifica a voluntad. La desestabilidad económica y nuestras circunstancias son las que obligan a muchas mujeres tomar esta decisión, sin ser conscientes de las desventajas que produce una maternidad tardía.

¿Existe una edad perfecta para ser madre?

Sí, pero obtenemos diferentes respuestas dependiendo del ámbito al que nos refiramos. Por desgracia, según el reproductivo y el obstétrico, la franja de los 40 años se aleja mucho de lo deseado por estos profesionales, puesto que las complicaciones son más notorias a partir de esta edad.  La franja ideal para ser madre se sitúa entre los 20 y 35 años, alcanzando la máxima fertilidad en torno a los 25 años.

¿Existe más probabilidad de alteraciones cromosómicas en el embarazo a los 40?

Las mujeres, a diferencia de los hombres, nacemos con un número finito de ovocitos, que con el paso del tiempo iremos perdiendo no sólo en cantidad, sino también en calidad. Esto produce que nos encontremos a los 40 con dificultades para quedarnos embarazadas, con un ambiente hormonal alterado y con un alto porcentaje de abortos por ovocitos aneuploides, anomalías cromosómicas, malformaciones fetales, etc.


Las trisomías más frecuentes debido a la edad materna son:

  • La trisomía 21 (síndrome de Down)
  • La 18 (síndrome de Edwards)
  • La 13 (síndrome de Patau)


Estas dos últimas son mortales, ocurriendo en su gran mayoría intraútero o al poco de nacer. También son frecuentes las alteraciones de los cromosomas sexuales como el 47, XXY o el 47, XXX.

¿Podré ser madre pasados los 40? ¿Qué opciones tengo si no llega el embarazo?

Sabiendo que con 40 años la probabilidad de quedar embarazada de forma natural es del 5%, ¿qué podemos hacer para aumentar este porcentaje? Tenemos varias opciones:

  • Vitrificación de ovocitos antes de los 35 años (incluso antes de los 30 puesto que la calidad y la cantidad de ovocitos será mayor).
  • Fecundación In Vitro con DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional).  A partir de los 40, se produce una alteración cromosómica en más del 80% de los ovocitos obtenidos por Tratamiento de Reproducción Asistida. Al existir una alteración cromosómica elevada es oportuno analizar el embrión previamente a la implantación, y así poder seleccionar e implantar aquellos sanos que nos darán tasas mayores de embarazos y nacimientos. De esta importante tarea se encarga el DGP.  Ante esta opción es importante contar con una generosa reserva ovárica, puesto que la probabilidad de que dé lugar a embriones no viables es alta.
  • Fecundación In Vitro con donante de gametos. Recurrir a una donante de ovocitos y/o un donante de semen, los cuales tienen entre 18 y 35 años, garantiza un menor número de alteraciones genéticas y un mayor porcentaje de embarazos y nacimientos ya que deben superar evaluaciones exhaustivas para poder acceder al proceso de donación.

¿Cuáles son los inconvenientes de ser madre a partir de los 40 años?

Como ya hemos explicado, a partir de los 35-37 años,  la fertilidad decae drásticamente y a pesar de que actualmente España sea uno de los países pioneros en Tratamientos de Reproducción Asistida, obstétricamente el embarazo supone innumerables cambios en nuestro organismo que junto con patologías previas puede hacer que la gestación conlleve un aumento de probabilidad de sufrir diabetes gestacional, preeclampsia, hipertensión, parto pretérmino, crecimiento intrauterino retardado, problemas tromboembólicos, etc.


Aunque con 40 años nos sintamos aún jóvenes, el cuerpo no se adaptará tan bien al estrés que supone un embarazo. Por ejemplo, nuestro útero con la edad pierde flexibilidad. Generalmente dilatará menos que una mujer de 25 años y la contracción de este tras el parto puede ser insuficiente, lo que puede desencadenar en una hemorragia posparto y en una histerectomía obstétrica. Por ello, la práctica de cesárea es más habitual que en mujeres más jóvenes.


Patologías previas como la obesidad que prevalece en el 40% de las mujeres de más de 40 años y el 20% aproximadamente que son hipertensas o diabéticas trae consigo mayores complicaciones durante la gestación.


Por tanto, aunque cada mujer es diferente, es importante considerar realizar una consulta preconcepcional para dar con aquellos factores de riesgo que puedan diferir también de la edad. Es importante señalar que innumerables estudios refieren que dilatar la maternidad produce un incremento en la aparición de cáncer de mama.

¿Cuáles son las ventajas de ser madre después de los 40 años?

Sin embargo, no todo son desventajas cuando te conviertes en madre después de los 40. Hay estudios que concluyen que los hijos de estas mujeres tienen un mayor desarrollo social, del lenguaje, emocional, mayor rendimiento cognitivo, mayor atención y devoción por parte de su/s figuras paternas, mayor estabilidad emocional y financiera, lo que crea un entorno más positivo y, por consiguiente, facilita, en muchos casos, disfrutar de mayores beneficios educativos y de actividades de ocio.


Asimismo, algunas investigaciones avalan que el embarazo tras los 40 mejora la agudeza mental, las capacidades verbales y la resolución de problemas de estas mujeres. En la mayoría de los casos, la madurez de esta edad refleja también claramente cuáles son sus prioridades y la atención por una alimentación más consciente y mejor que favorecerá tanto a madre como a hijo. No obstante, puede que nos encontremos con una brecha generacional más acusada cuando llegue la adolescencia, lo que generará mayor conflicto e incomprensión.


Si nuestra carrera profesional está muy consolidada y hemos podido alcanzar puestos altos que requieren de nosotros muchas responsabilidades, conciliar trabajo y vida familiar se convertirá en una ardua tarea. Retrasar la maternidad dificulta cumplir el sueño de ampliar la familia con un segundo hijo, por tanto, en más ocasiones de las que nos gustaría reconocer, nos encontraremos con hijos únicos que deben beneficiarse de frecuentes encuentros con primos y familia más lejana, además de amistades, para tener una vida social más enriquecedora.


Como consecuencia de lo expuesto, debemos ser conscientes de lo que puede suponer adentrarse en una maternidad tardía. Muchas de nuestras pacientes te dirán que merece la pena, pero debemos abogar por la individualidad de cada persona y caso. Por ello también recalcamos lo imperativo de promover esta información a jóvenes que aún están a tiempo de preservar ovocitos si su deseo es alcanzar primero una estabilidad económica que les dé seguridad para formar su familia.


Ana Paula Cerdán, psicóloga de Accuna.