ICSI, técnica de reproducción asistida

¿Cuándo se recomienda hacer un ICSI?

Acudimos a una consulta de fertilidad por primera vez y nos aconsejan realizar un ICSI, pero ¿en qué consiste y por qué deberíamos escoger esta técnica y no otra?

En primer lugar, cuando hablamos de ICSI nos referimos a la inyección intracitoplasmática, una técnica muy utilizada cuando el esperma no es de buena calidad, ya sea por su movilidad o por su morfología, y el espermatozoide no es capaz de atravesar la membrana del óvulo para fertilizarlo por sí mismo como sucede de manera habitual. Pero con el ICSI se garantiza su consecución.

Este método de reproducción asistida está especialmente indicado cuando el varón ha sido intervenido de vasectomía o en algún momento de su vida ha tenido que congelar su semen al haber sido sometido a quimioterapia o a radioterapia. También cuando el óvulo no funciona de manera óptima y se requiere de fecundación embrionaria o en caso de DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional) alterado para evitar la transmisión de ese trastorno a nivel hereditario.

Durante el ICSI el biólogo microinyecta al óvulo los espermatozoides de mayor calidad que se han encontrado en el eyaculado, dando así lugar a los futuros embriones que serán transferidos a la mujer.

Pruebas previas al ICSI

Pero antes de llevar a cabo esta técnica, el médico especialista en fertilidad habrá debido de valorar una serie de parámetros tanto en ella como en él.

En el caso de nosotras, será necesario realizar una revisión ginecológica en la que es fundamental la ecografía vaginal, ya que valorará el estado de nuestros ovarios así como el número de ovocitos, la existencia de quistes, etc. A partir del criterio médico, el especialista solicitará una serie de pruebas analíticas tales como antimülleriana (para determinar la reserva ovárica que tenemos), FSH y LH (influyen directamente en la producción de hormonas y controlan el ciclo menstrual) y cariotipo (estudio para determinar posibles anomalías cromosómicas que pudiesen causar malformaciones congénitas o enfermedades hereditarias en el futuro bebé).

Estos estudios determinarán la necesidad de optar por la técnica ICSI, sumado al resultado de otras medidas que indiquen que haya poco recuento en el número de ovocitos, que su calidad sea baja o que la zona que los recubre esté engrosada (será más complicado que el espermatozoide pueda atravesarlo). Cabe decir que si en un primer ciclo no hay éxito, es importante no desesperar, puesto que la posibilidad de éxito depende de muchos factores.

En cuanto a los varones, se les someterá a un seminograma (estudio del semen), en el que se determinarán los siguientes parámetros: volumen total, movilidad, morfología, concentración de espermatozoides, viscosidad y pH. Tras este análisis, se determinará si su esperma es de calidad o no.

Una vez realizado el estudio, si existe ausencia de espermatozoides, su morfología es anormal, la concentración es anómala o su movilidad es inferior a lo que se consideran valores normales, estaremos ante un claro indicador de la necesidad de ICSI.

Fumar es negativo para la fertilidad

Un apunte importante a tener en cuenta tanto por los pacientes masculinos como por las femeninas es que, cuando consumen tabaco, la nicotina puede afectar a la movilidad y a la forma de los espermatozoides, al tiempo que puede causar algún daño que otro en los ovocitos y adelantar la menopausia.

Desde Clínica Accuna os ofrecemos toda la información y el apoyo profesional necesario para lograr el sueño de ser madre y padre.

Raquel Molina

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